Artículo de investigación

Procederes prácticos para la programación cultural en comunidades en transformación: clave de educación e identidad

Practical approaches to cultural programming in communities undergoing transformation: key to education and identity

Recibido: 20 de junio 2026

Aprobado: 27 de agosto de 2026

Yadira Castillo Rodríguez1

Dirección General de Cultura en Sancti Spíritus

Cuba

yadiracr@uniss.edu.cu

https://orcid.org/0009-0007-8678-625X

DOI: https://doi.org/10.63326/2acffg55

Mariela Hernández Cabrera2

Universidad de Sancti Spíritus “José Martí Pérez”

Cuba

marielahc@uniss.edu.cu

https://orcid.org/0000-0003-4930-9159

DOI: https://doi.org/10.63326/2acffg55

Naymi Madrigal González3

Universidad de Sancti Spíritus “José Martí Pérez”

Cuba

nmadrigal@uniss.edu.cu

https://orcid.org/0000-0002-1446-6659

DOI: https://doi.org/10.63326/2acffg55

1 Licenciada en Educación: Educación Artística, graduada en la Universidad de Sancti Spíritus “José Martí Pérez”, Cuba. Directora General de Cultura en Sancti Spíritus. Miembro del proyecto FiltrArte encargado de llevar el Arte a comunidades en transformación.

2 Doctora en Ciencias de la Educación del Programa Doctoral de la Universidad de Sancti Spíritus “José Martí Pérez”, Cuba. Metodóloga de Ciencia y Técnica de la Vicerrectoría II en la UNISS. Profesora titular, docente-investigadora y miembro de Comité Académico.

3 Doctora en Ciencias de la Educación del Programa Doctoral de la Universidad de Sancti Spíritus “José Martí Pérez”, Cuba. Profesora investigadora, coordinadora de la Maestría Identidad cultural: lengua, literatura y arte de la Facultad de Humanidades, UNISS.

Cómo citar:

Castillo Rodríguez, Y., Hernández Cabrera, M., y Madrigal González, N. (2026). Procederes prácticos para la programación cultural en comunidades en transformación: Clave de educación e identidad..Panorama UNAB, 9(2), 31-48. https://doi.org/10.63326/2acffg55

Resumen

En el entorno de comunidades en transformación, se considera la programación cultural como un recurso indispensable para la educación, el fortalecimiento identitario y la sostenibilidad. Desde esta perspectiva, se identifica un insuficiente aprovechamiento de las potencialidades de los promotores culturales para promover la educación, la identidad cultural y la sostenibilidad; prima esencialmente el trabajo con el movimiento de artistas aficionados, lo que genera en muchas ocasiones procesos que se definen por un acercamiento tecnicista a las manifestaciones del arte y una percepción de la cultura más como atributo que como valor, carente del conocimiento de las expresiones de la cultura cubana y local de alta significación identitaria. Para responder a este problema, se implementaron disímiles prácticas educativas para fortalecer la identidad cultural y la gestión de la programación cultural en la comunidad rural espirituana declarada en transformación: San Pablo. El objetivo fue proponer un proceder práctico para la gestión de la programación cultural que contribuya al fortalecimiento identitario de la comunidad. La investigación se desarrolló desde un enfoque cualitativo, exploratorio e interpretativo, mediante la investigación-acción participativa. El proceder práctico para la gestión de la programación cultural contribuyó al fortalecimiento identitario. Aportó, además, la posibilidad de implementarse, tanto en el contexto académico como en las dinámicas de gestión de procesos culturales asumidos por instituciones culturales y otros actores sociales estatales. El proceder práctico permitió validar la gestión de la programación cultural como un criterio de gran valía y un mecanismo de transformación social desde el fortalecimiento identitario de la comunidad.

Palabras clave: Comunidad, Transformación, Proceder práctico, Identidad cultural.

Abstract

In the context of communities undergoing transformation, cultural programming is considered an essential resource for education, the strengthening of cultural identity, and sustainability. From this perspective, the potential of cultural promoters to contribute to education, cultural identity, and sustainability remains insufficiently utilized. Their work is primarily focused on amateur artistic activities, which often results in processes characterized by a technicist approach to artistic expressions and by an understanding of culture more as an attribute than as a value. This situation is further compounded by limited knowledge of Cuban and local cultural expressions that are highly significant to community identity. To address this issue, various educational practices were implemented to strengthen cultural identity and improve the management of cultural programming in San Pablo, a rural community in Sancti Spíritus, Cuba, identified as a community undergoing transformation. The objective was to propose a practical approach to cultural programming management that would contribute to strengthening the community’s cultural identity. The study adopted a qualitative, exploratory, and interpretive approach, using participatory action research as its methodological framework. The proposed approach to cultural programming management contributed to strengthening the community’s cultural identity. It also demonstrated potential for implementation in both academic settings and the management of cultural processes undertaken by cultural institutions and other public-sector social actors. The proposed approach validated cultural programming management as a valuable mechanism for social transformation through the strengthening of community cultural identity.

Keywords: Community, Transformation, Practical approach, Cultural identity.

Introducción

En un mundo cada vez más globalizado, donde las influencias externas tienden a desplazar las raíces propias, resulta imprescindible asumir el compromiso de integrar en los programas culturales hacia las comunidades recursos que fomenten la valoración del patrimonio, la identidad y la memoria histórica.

Este reto implica diseñar metodologías innovadoras que, además de transmitir contenidos, logren despertar en la comunidad un sentido de pertenencia y orgullo por su entorno, contribuyendo así a la formación de ciudadanos conscientes, críticos y comprometidos con la preservación de su legado cultural.

En los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que constituyen la agenda de acción mundial hasta el año 2030, se plantea en su Objetivo 4: “Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje para toda la vida” (Naciones Unidas, 2018).

Objetivo que se articula directamente con el contexto de las comunidades en transformación, donde la educación no solo debe concebirse como acceso a la escolarización, sino como un proceso cultural y social que fortalezca la identidad y la cohesión comunitaria.

En este sentido, la programación cultural se convierte en un recurso indispensable para materializarlo, ya que permite integrar saberes locales, expresiones tradicionales y prácticas participativas en la formación de ciudadanos críticos y creativos. Así, la educación inclusiva y de calidad se proyecta más allá del aula, vinculándose con la acción cultural comunitaria y de fortalecimiento de la identidad cultural, como motor de sostenibilidad y transformación social.

Por su parte, la identidad cultural es un proceso sociopsicológico multifactorial y dinámico, de alta complejidad. A lo largo de la vida, los individuos van aprendiendo el bagaje cultural que requieren para vivir en sociedad, el que incluye roles, actitudes, comportamientos proporcionados por la familia, la escuela, los medios de comunicación, en particular la televisión, los grupos de amigos y la religión, a lo cual se suman las tecnologías de la información y las comunicaciones.

Estos aspectos se materializan en los rasgos y valores de la identidad, cuya singularidad se expresa en las particularidades nacionales y locales, en su relación con el devenir histórico global, nacional y regional; cuestión que apunta hacia la percepción como un proceso de interacción entre lo macro y lo micro en el ámbito socio- histórico.

Se valora el criterio de Laurencio-Leyva (2004), que en su concepción de identidad considera los siguientes aspectos:

La identidad (...) existe cuando un grupo humano se autodefine, pero a la vez es necesario que sea reconocido, como tal, por los demás; es producto del devenir histórico y atraviesa distintas etapas; continuamente se está reproduciendo, situación que le permite desarrollarse y enriquecerse o debilitarse e incluso desaparecer; presenta distintos niveles de concreción, se refleja en la vida cotidiana y en la cultura popular y adquiere vuelos a través de la creación intelectual del grupo portador. La identidad de un grupo no significa completa homogeneidad entre sus miembros; ella no niega la diversidad, la heterogeneidad en su seno, aunque predomine lo común como regularidad (p. 8).

Como puede apreciarse, la identidad es un fenómeno social que permite la integración de grupos afines, a partir de la existencia de intereses culturales comunes. Es la transculturación no concluida que se sigue formando en el paso de reafirmación de lo nacional, de lo local que se enriquece en el contacto con otras culturas, pero sin perder la propia; si esto ocurriera, sería como perder el sentido de la vida.

Por otra parte, también se tiene en cuenta el criterio de Salazar-Cisneros (2023) acerca de cultura cuando afirma: “La cultura es el conjunto de elementos intelectuales, materiales e inmateriales que caracterizan a una sociedad (...). A través de ella los grupos elaboran sus complejos sistemas de relaciones sociales, concepciones del mundo, identidades, sentidos, símbolos, expectativas y estereotipos” (p. 5).

Asegurar la misión de conocer, valorar y actuar en favor de la cultura en Cuba es tarea de la sociedad en su conjunto; salvaguardarla ante la avalancha de productos foráneos, es tarea de todos; no obstante, el rol de la universidad es clave por su responsabilidad en el desarrollo de actitudes, conocimientos y valores en los estudiantes.

Para Olazábal-Arrabal et al. (2021), la identidad cultural local “es el conjunto de tradiciones, valores y costumbres que se practican en un grupo social, cuya función es unir o cohesionar a las personas de ese grupo y darles un sentido de pertenencia” (p. 5).

La construcción de una identidad surge gracias a la relación entre individuo y sociedad. Aunque la imagen colectiva es esencial para comprender una cultura, la identidad se construye gracias a un proceso de interiorización e individualidad que debe realizar cada persona para conocer los aspectos con los que se identificará; se forma gracias a la historia y a las manifestaciones artísticas como monumentos, libros y pinturas, donde la educación desempeña un importante papel.

Se considera a la comunidad como un valioso eje de los procesos de reconocimiento de la identidad; en esta se producen anclajes entre lo antiguo y lo moderno con el fin de comprender los retos, avances y reflexiones transdisciplinares desde contextos educativos diversos.

Al concepto de identidad cultural local le es consustancial el devenir histórico, mediante la redefinición y enriquecimiento de sus elementos constitutivos y la creación de un sistema dinámico de síntesis de culturas que se manifiesta, específicamente en Cuba, con la admisión de la riqueza, la variedad y la policromía de los valores y la esencia identitaria.

Es resultado del desarrollo de la autoconciencia de los cubanos, de la influencia socio-clasista que conformó dos expresiones culturales coexistentes: la oficial y la popular, que se corresponden con las clases dominantes y dominadas; son el reflejo de las contradicciones clasistas en la nación.

Es, además, un proceso que refleja el comportamiento y modo de actuación del pueblo cubano, caracterizado por la hospitalidad, el humor, la creatividad, la bravura, la alegría, la expresividad, la vocación de sacrificio, la conversación sin parar, la solidaridad y la voluntariedad, entre otros rasgos.

En el análisis de las comunidades en transformación, considerando las singularidades de la programación cultural como recurso indispensable para el fortalecimiento identitario, se evidencian limitaciones significativas que obstaculizan su impacto:

Subutilización de promotores culturales: no se aprovechan plenamente las potencialidades de los promotores culturales y naturales para la transmisión de valores de alta significación identitaria.

Predominio del enfoque tecnicista: el trabajo se concentra esencialmente en el movimiento de artistas aficionados, lo que deriva en procesos con un marcado carácter tecnicista y una percepción de la cultura más como atributo que como valor.

Preferencia por consumo comercial: existe una alta inclinación de los pobladores hacia productos artísticos de carácter comercial.

Débil identificación con lo popular: se manifiesta insensibilidad y escasa identificación con las expresiones populares y tradicionales como referentes de identidad cultural.

Desconocimiento de la cultura local: persiste un limitado conocimiento de las expresiones de la cultura cubana y local que poseen alta significación identitaria.

Los argumentos expuestos reconsideran la posibilidad de buscar alternativas que respondan a cómo contribuir al fortalecimiento identitario en la comunidad San Pablo declarada en transformación por los gobiernos locales, a través de la gestión de la programación cultural. Lo que llevó a trazar como objetivo: proponer un proceder práctico para la gestión de la programación cultural que contribuya al fortalecimiento identitario de la comunidad San Pablo declarada en transformación.

El estudio de la identidad cultural y su relación con la programación comunitaria ha sido abordado por diversos autores desde diferentes perspectivas; tal es el caso de Martínez-Casanova, García-Rodríguez y Torres-Alfonso (2020):

Los procesos identitarios en la sociedad cubana actual se vinculan estrechamente con la cultura y la comunidad, pues resultan indispensables para comprender la integración social, las alianzas y los conflictos. La identidad cultural, en sus múltiples manifestaciones, se convierte en un referente para la educación y la sostenibilidad, ya que permite que las comunidades en transformación encuentren en sus raíces un camino hacia la cohesión y el desarrollo.

Acentúan la importancia de los procesos identitarios en Cuba vinculados estrechamente con la educación y la sostenibilidad, pues permiten que las comunidades en transformación encuentren en sus raíces un camino hacia la cohesión y el desarrollo.

En consonancia, Drake-Tapia (2022) enfatiza que la cultura constituye un eje estructural de cohesión social y transformación comunitaria, superando visiones academicistas para convertirse en motor de autodesarrollo. “El desarrollo cultural comunitario en Cuba se concibe como un proceso articulado con las identidades locales, la gestión y la participación comunitarias, y los cambios que ocurren en los territorios”.

Por su parte, Red Española para el Desarrollo Sostenible (2025), reconoce la cultura como la cuarta dimensión del desarrollo sostenible y la concibe como un derecho humano fundamental, subrayando que la programación cultural, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, garantiza la permanencia de las identidades locales y proyecta sus prácticas hacia el futuro con equidad y justicia social.

En conjunto, estos enfoques permiten comprender el proceder práctico como una maniobra integral que articula educación, identidad y sostenibilidad en comunidades en transformación.

Cuba cuenta en la actualidad con 1 236 comunidades en transformación, que reciben atención directa de las estructuras de gobierno para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, proyecto de marcada sensibilidad hoy en el país. Para el estudio diagnóstico se tomó como población las 4 comunidades declaradas en transformación por la Asamblea Municipal de Poder Popular en Sancti Spíritus y como muestra intencional la comunidad San Pablo, perteneciente al Consejo Popular Banao. La comunidad de San Pablo, en la provincia Sancti Spíritus, cuenta con una población de apenas 339 habitantes; constituye un espacio rural donde la identidad cultural se manifiesta en prácticas tradicionales y en la cohesión social de sus pobladores (Agencia Cubana de Noticias [ACN], 2024).

Sus características demográficas, con predominio de familias numerosas y presencia significativa de niños y adultos mayores, junto al acceso a servicios básicos como electricidad, agua potable y desagüe, configuran un escenario propicio para el desarrollo de programas culturales que fortalezcan la memoria colectiva y la sostenibilidad comunitaria. La población participante estuvo compuesta por 80 pobladores, 3 promotores culturales, 1 delegado de circunscripción, 1 directora de cultura municipal, constituyendo la muestra intencionada de la investigación.

En este contexto, el proceder práctico de la programación cultural adquiere relevancia, pues permite articular educación, participación y transmisión intergeneracional de saberes, consolidando la identidad local como motor de transformación social.

Es necesario que la programación cultural en comunidades espirituanas se convierta en un camino serpenteante de arte e identidad, donde la tradición se enlaza con la transformación social, generando espacios de participación que fortalecen la cohesión comunitaria y la sostenibilidad cultural (Fuentes-Puebla, 2023).

Criterio al cual se acoge la autora al considerar el proceder práctico de un programa cultural: es el conjunto de estrategias y acciones que, apoyadas en la educación y la identidad comunitaria, buscan garantizar la sostenibilidad cultural mediante actividades sostenibles, participativas, inclusivas, identitarias y transformadoras.

Aporta, además, la posibilidad de implementarse, tanto en el contexto académico como en las dinámicas de gestión de procesos culturales asumidos por instituciones culturales y otros actores sociales estatales, que inciden en la formación de un ciudadano crítico, participativo y emancipador.

Metodología

La investigación se desarrolló desde un enfoque predominantemente cualitativo, de carácter exploratorio e interpretativo, centrado en la comprensión profunda de los fenómenos culturales y comunitarios. Responde a la necesidad de comprender los significados, percepciones y prácticas culturales que emergen en las comunidades en transformación.

Este enfoque permite captar la riqueza de las experiencias sociales y la manera en que los actores construyen y resignifican su identidad en contextos de cambio.

Por lo anterior, se optó por la investigación-acción participativa (IAP), en tanto posibilita la implicación activa de los sujetos en el proceso investigativo. La IAP no solo busca generar conocimiento, sino también transformar la realidad comunitaria mediante la acción conjunta, el diálogo horizontal y la construcción colectiva de soluciones. De esta manera, propicia cambios en los pobladores, favorece la participación comunitaria e integra a los actores como protagonistas en la producción de conocimiento, a la vez que articula teoría y práctica, vinculando la reflexión académica con la acción transformadora. De la misma forma, promueve la apropiación cultural, fortaleciendo la identidad y el sentido de pertenencia y generando un impacto social, al orientar la investigación hacia la solución de problemas reales de la comunidad.

Se privilegiaron la observación participante y las entrevistas en profundidad como técnicas esenciales para captar las percepciones, significados y experiencias de los actores sociales implicados en los procesos de transformación comunitaria.

Investigación-acción participativa (IAP): durante el proceso de construcción de la propuesta, facilitó la delimitación y concepción colectiva e interactiva del proceder práctico para la gestión de la programación cultural, lo cual contribuyó al fortalecimiento identitario de la comunidad San Pablo, declarada en transformación. En la planeación del proceso investigativo, del mismo modo, fue preciso determinar los métodos y técnicas a emplear.

Análisis documental: posibilitó recopilar información útil para la construcción del proceder práctico de gestión, además de constatar las orientaciones emitidas en diferentes documentos normativos relacionados con la temática.

Observación participante: permitió obtener información acerca de los criterios y experiencias de los informantes clave para el fortalecimiento identitario desde la gestión de la programación cultural en la comunidad en transformación San Pablo.

Entrevista en profundidad: permitió conocer directamente los criterios de los informantes clave sobre elementos teóricos y metodológicos relacionados con el fortalecimiento identitario y el proceder práctico para la gestión de la programación cultural.

Triangulación metodológica: posibilitó, a partir del estudio valorativo, la comparación y el contraste de los resultados obtenidos mediante cada uno de los instrumentos aplicados, así como la definición de regularidades durante la etapa de diagnóstico inicial.

Este enfoque permitió no solo comprender las dinámicas culturales y sociales de las comunidades en transformación, sino también involucrar a sus actores en la construcción de alternativas de cambio. Este diseño metodológico asegura que los resultados obtenidos que trasciendan el plano descriptivo, generando propuestas prácticas y colectivas orientadas al fortalecimiento identitario y a la sostenibilidad cultural.

El proceder práctico planteado permite validar el criterio que constituye un aporte de gran valía y mostrar cómo, en la actualidad, la gestión de la programación cultural constituye un mecanismo de transformación social ante los desafíos que imponen la globalización y el neocolonialismo cultural. De esta manera, la investigación se convirtió en un proceso de doble impacto: producción de conocimiento y transformación social, reafirmando la pertinencia de la programación cultural como recurso estratégico para acompañar y potenciar los procesos de cambio comunitario.

Resultados

El proceder práctico de un programa cultural se refiere al conjunto de acciones concretas, organizadas y sistemáticas que permiten llevar a cabo la programación cultural en una comunidad en transformación. Es la dimensión operativa que traduce la teoría y los objetivos en actividades reales, con impacto social y educativo.

Tabla 1

Elementos del proceder práctico

CaracterísticasDescripciónEjemplo aplicado a identidad cultural
Diagnóstico comunitarioIdentificación de necesidades, intereses y recursos culturales de la comunidad.Entrevistas a pobladores de San Pablo para reconocer tradiciones musicales y artesanales en riesgo de desaparecer.
Planificación participativaDiseño de actividades con colaboración de actores locales y líderes comunitarios.Reuniones con líderes culturales y jóvenes para organizar talleres de danza y música tradicional.
Implementación de actividadesEjecución de talleres, festivales, encuentros artísticos y educativos.Talleres de confección artesanal con guano y festivales de música campesina que refuercen la identidad local.
Evaluación continuaMedición del impacto en identidad, cohesión social y sostenibilidad cultural.Encuestas comunitarias para valorar si los jóvenes se sienten más identificados con sus raíces culturales.
Retroalimentación comunitariaAjuste del programa según participación y resultados obtenidos.Talleres y asambleas abiertas donde los habitantes proponen nuevas actividades culturales según sus intereses.
Sostenibilidad culturalGarantizar permanencia de prácticas culturales y transmisión intergeneracional.Creación de un archivo comunitario con testimonios y registros audiovisuales de tradiciones locales.
Autogestión del conocimientoPromover que los estudiantes y habitantes gestionen sus propios saberes y aprendizajes.Jóvenes documentan y difunden prácticas culturales en plataformas digitales comunitarias.
Finalidad/ObjetivoConvertir la programación cultural en acción transformadora que fortalezca identidad, educación y sostenibilidad.Consolidar la identidad cultural de San Pablocomo motor de cohesión social y desarrollo sostenible.

Nota. Elaboración propia.

El proceder práctico asegura que la programación cultural no quede en el plano teórico, sino que se convierta en una acción que fortalezca la identidad, fomente la educación y garantice la sostenibilidad en comunidades en transformación. En la comunidad de San Pablo, en Sancti Spíritus, Cuba, el proceder práctico de un programa cultural se fundamentó en la articulación de la educación, la identidad y la sostenibilidad como ejes de transformación social. A través de un diagnóstico comunitario se identificaron tradiciones en riesgo de desaparecer, lo que dio lugar a talleres de música y artesanía, encuentros intergeneracionales y festivales comunitarios que visibilizan la cultura local. Estas acciones, evaluadas de manera participativa, permiten que los estudiantes y habitantes desarrollen creatividad, reflexión crítica y capacidad de cuestionar, logrando la autogestión del conocimiento y la revalorización de la identidad cultural como garante de la cohesión social y la sostenibilidad comunitaria.

Ejemplo aplicado en la Comunidad en Transformación San Pablo

Título: Entre sueños y compases, tejiendo huellas de identidad.

Objetivo: Potenciar la identidad cultural de la comunidad de San Pablo mediante actividades educativas y artísticas que fortalezcan la autogestión del conocimiento y la cohesión social.

Proceder práctico: talleres de música y artesanía para rescatar prácticas como el uso del guano en artesanías y la enseñanza de instrumentos tradicionales elaborados con materiales de la región.

Encuentros intergeneracionales: espacios donde los adultos mayores transmiten saberes culturales a los jóvenes.

Festivales comunitarios:actividades públicas que permiten la retroalimentación, visibilizan la identidad local y fomentan el orgullo comunitario.

Evaluación participativa: reuniones periódicas para ajustar el programa de acuerdo con la retroalimentación de los habitantes.

Impacto logrado: los resultados obtenidos en la comunidad de San Pablo evidencian un proceso de transformación cultural que se expresa en la revalorización de la identidad como eje articulador de la cohesión social. La mayor participación juvenil en actividades comunitarias constituye un indicador de renovación generacional y de apropiación de prácticas culturales, mientras que el fortalecimiento de la sostenibilidad cultural ha permitido evitar la pérdida de tradiciones y proyectar la memoria colectiva hacia el futuro. La autogestión del conocimiento, mediante la integración de saberes locales en procesos educativos formales e informales, confirma la capacidad de la comunidad para generar aprendizajes significativos y resilientes.

Estos hallazgos demuestran que la programación cultural, concebida desde un enfoque participativo, se convierte en un motor de transformación social y en un recurso estratégico para consolidar la identidad en escenarios de cambio.

Discusión

El proceder práctico de un programa cultural no es únicamente un método operativo, sino un camino de acción transformadora que articula educación, identidad y sostenibilidad en comunidades en transformación.

Su valor radica en que convierte la programación cultural en un proceso vivo, participativo y dinámico, capaz de fortalecer la cohesión social, rescatar tradiciones y promover la autogestión del conocimiento.

De este modo, se consolida como una estrategia integral que asegura que la cultura no se limite a la preservación, sino que se proyecte hacia el futuro como motor de desarrollo comunitario.

El proceder práctico en la comunidad de San Pablo, en Sancti Spíritus, se convierte en un camino de acción cultural que trasciende la mera ejecución de actividades, articulando educación, identidad y sostenibilidad como pilares de transformación social.

Tal como señala Drake-Tapia (2022), “la cultura no es un elemento accesorio, sino un eje estructural que sostiene la cohesión social y la transformación comunitaria, superando visiones academicistas y elitistas para convertirse en un motor de autodesarrollo” (p. 160). En este sentido, San Pablo puede erigirse como modelo de comunidad culturalmente sostenible, donde la memoria colectiva y la participación activa de sus habitantes garantizan que la identidad local se proyecte hacia el futuro como motor de desarrollo comunitario.

En síntesis, las comunidades en transformación enfrentan desafíos que limitan el alcance de la programación cultural como herramienta de fortalecimiento identitario. La subutilización de los promotores culturales, el predominio de enfoques tecnicistas, la preferencia por consumos artísticos comerciales y la escasa valoración de las expresiones populares y tradicionales revelan un panorama complejo.

Superar estas limitaciones exigió:

• Revalorización de los promotores culturales como agentes clave en la transmisión de valores identitarios.

• Integración de metodologías participativas que vinculen saberes locales con prácticas artísticas.

• Educación cultural comunitaria que fomente sensibilidad hacia lo popular y lo tradicional.

• Fortalecimiento del conocimiento local para consolidar la identidad cubana y comunitaria en escenarios de cambio.

En este apartado se presentan los hallazgos del trabajo desarrollado, con el propósito de comprender la necesidad de aplicar una programación cultural orientada al fortalecimiento identitario en comunidades en transformación. Los resultados evidencian que, a pesar de la riqueza cultural existente, persisten limitaciones que afectan la apropiación de valores y la sostenibilidad de las prácticas comunitarias.

Se identificó que la participación de los promotores culturales resulta insuficiente, lo que limita la transmisión de referentes identitarios de alta significación, y el predominio de un enfoque tecnicista en el trabajo con artistas aficionados reduce la percepción de la cultura como valor, privilegiando su dimensión instrumental.

Otro hallazgo relevante es la marcada preferencia por consumos artísticos comerciales, que desplaza las expresiones populares y tradicionales, debilitando su reconocimiento como patrimonio identitario. A ello se suma el desconocimiento de la cultura local, lo que evidencia la necesidad de reforzar procesos educativos y culturales que promuevan sensibilidad y valoración hacía lo propio.

Las comunidades en transformación requieren un replanteamiento profundo de las políticas culturales comunitarias. La insuficiente valorización de los promotores culturales, el predominio de enfoques tecnicistas y la preferencia por consumos artísticos comerciales ponen de manifiesto la urgencia de diseñar estrategias que prioricen la educación cultural, la participación comunitaria y la revalorización de las expresiones populares como pilares de la identidad.

Estas implicaciones sugieren que la programación cultural debe trascender la mera oferta de actividades artísticas para convertirse en un instrumento de transformación social, capaz de fortalecer la cohesión comunitaria, promover la sostenibilidad cultural y consolidar referentes identitarios en escenarios de cambio, concebida como proceso participativo y educativo, capaz de fortalecer la identidad y promover la sostenibilidad social.

La superación de las limitaciones detectadas demanda un rediseño de las políticas culturales, orientado a la revalorización de los promotores, la integración de saberes locales y la apropiación de las expresiones populares y tradicionales.

Así, la programación cultural se proyecta no solo como un recurso artístico, sino como un instrumento de transformación comunitaria que articula conocimiento, acción y pertenencia, consolidando la identidad en escenarios de cambio y reafirmando la cultura como motor de cohesión y resiliencia.

Conclusiones

La programación cultural en comunidades en transformación, específicamente en San Pablo, constituye un recurso estratégico para el fortalecimiento de la identidad cultural. colectiva, siempre que se logre integrar la participación activa de promotores culturales, saberes locales y expresiones tradicionales como referentes de cohesión social.

Las limitaciones detectadas, como subutilización de agentes culturales, predominio de enfoques tecnicistas y preferencia por consumos artísticos comerciales, evidencian la necesidad de rediseñar políticas culturales que trasciendan la oferta de actividades y se orienten hacia procesos de transformación social sostenibles.

La investigación confirma que la programación cultural, concebida desde un enfoque participativo y educativo, puede convertirse en un instrumento de transformación comunitaria, capaz de generar impacto social, consolidar referentes identitarios, promover la sostenibilidad cultural en escenarios de cambio y contribuir al fortalecimiento identitario de la comunidad.

Referencias

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Drake-Tapia, B. (2022). La investigación sobre desarrollo cultural comunitario en Cuba: Una mirada a sus aportes y desafíos. Prospectiva, (34), 153–176. https://doi.org/10.25100/prts.v0i34.11565

Fuentes-Puebla, T. (2023, 23 de junio). Desde Sancti Spíritus: Serpenteantes caminos de arte e identidad. Cubadebate. http://www.cubadebate.cu/especiales/2023/06/23/desde-sancti-spiritus-serpenteantes-caminos-de-arte-e-identidad/

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Olazábal-Arrabal, M. A., Rodríguez-Méndez, V., y González-Fontes, R. (2021). La identidad cultural como recurso local y su integración a la gestión del desarrollo territorial. Retos de la Dirección, 15(1), 27–60. https://retos.reduc.edu.cu/index.php/retos/article/view/310

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